El miedo a lo desconocido


Una vez leí que la mejor forma para ganar confianza en uno mismo es hacer aquello que más tememos. Un tiempo después, no sin temores, decidí compartir, en forma de pequeño libro, decenas de reflexiones y aprendizajes que había ido guardado en un cuaderno. Hace unos meses, tal vez un año ya, me topé con una frase que aún hoy sigue resonando en mí con fuerza: Hazlo y si te da miedo, hazlo con miedo, decía. Cuando la leí, acababa de decir 'sí', de nuevo no sin temores, a un viaje para el que me he ido preparando en silencio, despacio y que me asusta y emociona con la misma intensidad. ¿Pero qué se le ha perdido allí a esta niña? ― sigue insistiendo meses más tarde mi abuela, incapaz de comprender cómo, a pesar de las dudas, aquel día decidí unirme a la aventura.

Con algo de perspectiva, siento que no fui yo quién lo decidió, por lo menos no conscientemente. Creo que fue una mezcla oportuna entre la ilusión desbordante por ir de esa amiga que me acompaña desde bien pequeña y ese estado de letargo en el que entonces me encontraba. De algún modo, creo que lo único que decidí en aquel momento fue dejarme llevar porque no había nada que perder, porque en el fondo lo necesitaba; escapar, salir, explorar dentro y fuera. Es ahora, a pocas semanas de partir, cuando veo que al principio me escudé en algún que otro pretexto que sólo escondía un profundo temor a lo desconocido.

Por suerte, aunque aún sin saber bien cómo, logré dejar de lado lo que parecían excusas y darme cuenta que, una vez más, sólo estaba rehuyendo, esquivando, una vez más, por miedo. Entendí que era una de esas oportunidades que no se presentan dos veces en la vida, que no habría muchas ocasiones para viajar tan al sur y que el motivo del viaje y la compañía eran razones suficientes como para asentir sin darle más vueltas. Marruecos, Tafraout Sidi Ali, un pequeño pueblo beréber perdido en pleno corazón del desierto es nuestro destino. Y un proyecto de apoyo a la escolarización, el objetivo de más de treinta personas durante quince días. Estos días reviso, una y otra vez, una larga lista para no olvidar nada importante al cerrar la maleta. En poco más de una semana estaré(mos) allí. Agosto estará marcado por una experiencia que creo, con toda seguridad, será de las que te cambian la vida.