La fuerza de las palabras


 El proyecto Nostalgia empezó a gestarse en un pequeño cuaderno personal bajo el mismo nombre. Fue tomando forma durante meses, a través de las palabras que surgían por la simple necesidad de dejar salir aquello que sentía que no podía guardar dentro, aquello que no era capaz de expresar a viva voz. Y han sido también las palabras, cada una de las recibidas durante estos doce meses, y la fuerza que estas tienen para cambiar lo que somos, las que me han llevado a compartirlo, a gritarlo al mundo. 

Casi dos semanas después de que ese pequeño libro se convirtiera en algo tangible, en una realidad que aún me cuesta creer, he perdido la cuenta de las palabras de ánimo que he ido recibiendo, día tras día, sobre él. De las veces que "valiente" se ha repetido en los mensajes recibidos, de cuántas personas me han escrito confesándome que se sentían identificadas, de lo íntimo y bonito que os parecía que debía ser o de las ganas que teníais de descubrir un poco más, de tenerlo en vuestras manos...

Sin duda, siento que con un simple gracias no basta. Porque son todas esas palabras, ese apoyo, lo que me está dando fuerza para pensar que no ha sido un error, que es así es como tenía que ser, tal como lo sentía. Por eso hoy, sabiendo que todos los que ya habéis pedido vuestro ejemplar (de esta edición limitada de 50 unidades) aún tardaréis un tiempo en recibirlo y poder leerlo, me apetece compartir uno de los últimos textos que escribí. Uno de tantos que tomaron forma antes de dar por cerrado ese conjunto de reflexiones hiladas durante, exactamente, un año  aunque en ese cuaderno aún hayan muchas reflexiones que decido guardar para mí y aún quede espacio para las que estén por venir, porque esto no acaba aquí.

"Sin saber cómo, ha pasado un año y, de nuevo, llegan los días más fríos. Busco abrigo en ese jersey de siempre, con una taza de té entre las manos y los pies envueltos en esa antigua manta, con un mar de nubes grises cubriendo el sol tras la ventana. Deslizándome a través de los recuerdos, de todo aquello que ya no está, aún siento cierta nostalgia. Una extraña sensación agridulce me invade al mirar atrás y anhelar lo que un día fue esa historia que nos unía. Volver a los recuerdos, algunas veces, también es necesario para avanzar. Para recordar que somos lo que vivimos, para aprender que aquello que vamos dejando atrás también es parte del camino. Siento que he estado en una especie de letargo y que, poco a poco, voy saliendo de mi cobijo, abriéndome a lo que sea que ahora, después de todo, esté por venir".  Fragmento de Nostalgia

© Fotografía: Grafitogris