Cuaderno de nostalgia


Write hard and clear about what hurts ― Ernest Hemingway

 

Hay frases que consiguen tocarnos por dentro, hacer que nuestro mundo se pare por un momento y nos demos cuenta de aquello que no habíamos sabido ver hasta entonces. Para mí, en estos últimos meses, ésta ha sido una de ellas. Al leerla por primera vez, por puro azar, lo vi claro. Aquello que llevaba tantos meses planeando mentalmente pero con miedo, y a lo que mamá me alentaba con tanta insistencia como cariño, tenía que tomar forma de algún modo, tarde o temprano. A veces las palabras significan tanto que nos llevan a algo que jamás habríamos imaginado y eso es lo que, entre hojas y libros, llevo meses hilando. Hace alrededor de un año, mi vida cambió. Un hecho de aquellos que nunca esperas me sumergió en un caos de sentimientos que aún trato de ordenar y provocó un gran punto de inflexión. Eso mismo, me ha colocado en un estado de transición que me ha llevado a redescubrirme, a rehacerme de nuevo en los lugares rotos y a conocerme más. Cada vez estoy más segura de que todo es cíclico, que de algún modo todo pasa por alguna razón, que siempre hay una oportunidad para volver empezar. Los cambios vividos en el vaivén de estos últimos meses me han roto por dentro y al mismo tiempo, me han hecho saberme más fuerte de lo que nunca pensé que podía ser. Quizá, cada final sea también un nuevo comienzo...

Después de escribir en mi cuaderno durante meses, sentí que necesitaba ponerlo todo en orden, gritarlo al mundo, dejarlo salir dando forma a lo que espero que pronto se convierta en un pequeño libro, una historia sobre finales y comienzos, una publicación personal, llena de luces y sombras. El pasado domingo, después de semanas hablando sobre ello, con la ilusión de estar dando uno de los últimos pasos y con muchos nervios, me encontré con Cris - Grafitogris - en su mágico refugio. Desde el principio, supe que sólo podía ser ella quién hiciese las fotografías que acompañaran a las reflexiones que he ido escribiendo durante este último año. En unos meses, aquello a lo que mamá tanto me animaba, será una realidad.