Entre pinceladas y puntadas


Al final, tener unas semanas libres en la universidad siempre acaba siendo sinónimo de mucha más actividad, si cabe, de la habitual. Estos primeros días se están traduciendo en madrugar sin despertador, coser sin parar hasta el punto de que mis dedos han empezado a quejarse, en ir tachando tareas de una larga lista para tenerlo todo acabado a tiempo y en terminar de dar forma a una web que pronto verá la luz, entre otras muchas cosas. Al fin y al cabo, son esas tres semanas en las que tengo más tiempo para dedicar a lo que he estado creando desde verano, días donde, entre pinceladas y puntadas, voy dando los últimos pasos hacia una nueva etapa con esa calma que tanto necesitaba. Cuidando los detalles, trabajando con delicadeza, haciendo las cosas con mimo. Está costando más de lo que puedo explicar con algunas palabras, pero pienso que se acerca el momento de que todo vea la luz y no puedo más que estar feliz.