Signos de alerta en la sordera infantil


La detección, diagnóstico e intervención precoces en la sordera infantil son especialmente importantes en el desarrollo global de las criaturas con problemas auditivos, ya que la audición es clave para el descubrimiento y conocimiento del entorno que les rodea, la correcta adquisición del lenguaje y el habla y el desarrollo a nivel cognitivo, social y afectivo.

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Con la implantación de los programas de cribaje auditivo neonatal, se ha conseguido identificar de forma precoz la mayoría de las sorderas congénitas, aquellas pérdidas auditivas presentes desde el momento del nacimiento causadas por síndromes, enfermedades genéticas o infecciones durante el embarazo. En cambio, en las sorderas adquiridas, aquellas que se inician de forma más tardía por complicaciones en el parto, uso de fármacos ototóxicos, enfermedades víricas como la meningitis, infecciones auditivas como la otitis o traumatismos que afectan a la correcta transmisión de los sonidos, resulta clave saber cómo es el proceso de desarrollo normativo de la audición durante los primeros años de vida, así como conocer los signos de alerta que nos pueden hacer sospechar de una pérdida auditiva y por lo tanto, ayudarnos a hacer una detecció precoz.

El desarrollo de la audición

La audición es el primer sentido que se desarrolla durante la gestación, por lo que el sistema auditivo inicia su desarrollo durante las primeras etapas del crecimiento fetal. El feto puede empezar a percibir la voz de la madre y el resto de sonidos corporales maternos entre el cuarto y el quinto mes de embarazo y al final de la gestación, ya es capaz de diferenciar entre las voces femeninas y masculinas, reconoce la voz de la madre y es sensible a las variaciones musicales; por lo que cuando los bebés nacen ya están preparados para captar y descubrir los diferentes estímulos sonoros del entorno. Aunque, como en cualquier otro aspecto del desarrollo infantil, cada pequeño evoluciona de una forma única, hay una serie de hitos que los niños deben ir superando en cada una de las franjas de edad y que si no se han adquirido, nos puede hacer pensar que existe algún problema o dificultad a nivel auditivo.

  • Desde el momento del nacimiento, el bebé presta atención y reacciona a los sonidos, se tranquiliza al oír voces conocidas (como la de la madre o el padre) y se altera, sobresalta o sorprende con los sonidos inesperados o intensos.
  • Hacia los 3 o 4 mesos, comienza a experimentar con las primeras vocalizaciones, emite sonidos para llamar la atención de las personas que le rodean y muestra interés por el sonajero y otros juguetes sonoros. Hacia los 4 o 5 meses, empieza a ser capaz de identificar la fuente sonora, buscando con la mirada de donde proviene el sonido. De los 6 a los 12 meses, se orienta hacia los sonidos conocidos y se asusta con los sonidos fuertes, responde cuando se le llama por su nombre y comprende palabras y frases de uso cotidiano.
  • A los 12 meses, se inicia en la producción de las primeras palabras y entre los 18 y los 24 meses, ya muestras interés por los cuentos y canciones infantiles, comprende órdenes sencillas y comienza a producir frases simples de dos palabras.
  • De los 2 a los 3 años es capaz de seguir instrucciones más complejas y responder a preguntas sencillas, de los 3 o 4 años puede cantar canciones que conoce bien y mantener una conversación sencilla y hacia los 4 o 5 años disfruta jugando con los sonidos y las palabras y puede elaborar un discurso para explicar qué le pasa, qué quiere o qué ha hecho. 

 

Signos de alerta de pérdida auditiva en los niños

Aunque la pérdida auditiva no se manifiesta de una forma evidente, el no seguimiento de los hitos evolutivos anteriores da lugar a un conjunto de signos de alerta que puede indicar la existencia de un problema auditivo durante los primeros años de vida. En este sentido, resulta clave que las personas cercanas al pequeño (padres, familia, cuidadores, maestros...) observen con especial atención el desarrollo de la criatura en relación a la comunicación, el lenguaje y el habla y la audición para detectar si muestra algún problema o dificultad.

Ante cualquier señal de alarma, es muy importante que los padres o cuidadores principales (que acostumbran a ser los primeros en detectar que alguna cosa no va bien) consulten lo más pronto posible al pediatra. Así, si se considera necesario se derivará al otorrinolaringologo (ORL) para realizar las pruebas de evaluación de la audición necesarias para confirmar o descartar la sospecha de pérdida auditiva o sordera. Si no se deriva al especialista pero la familia mantiene las sospechas sobre la salud auditiva del pequeño, es aconsejable acudir a un centro especializado para manifestar su preocupación y resolver sus dudas. Desde aquí podréis descargar un documento donde he recogido los principales signos de alerta de pérdida auditiva en los primeros años de vida, para cada franja de edad de los o a los 6 años.

Cuanto más sensibilizada esté la sociedad sobre la importancia de la audición así como de las diferentes señales de alerma que pueden indicar la presencia de un problema auditivo en la infancia y mejor sea el sistema sanitario en relación a la identificación de los problemas auditivos (lo más recomendable sería poder realizar una revisión de la audición de los niños sin sordera de forma semestral, de los 8 meses a los 2 años y medio), antes se detectará la pérdida auditiva y, en consencuencia, antes se podrá confirmar el diagnóstico y proponer un plan de intervención adecuado a cada caso.

Referències bibliogràfiques

 

Fotografía: Banyador de ratlles ©