La evolución del juego durante el desarrollo infantil


Como veíamos en el artículo anterior, el juego es una actividad presente a lo largo del ciclo vital, pero con un papel especialmente importante en el desarrollo de los más pequeños. El juego va cambiando a lo largo del desarrollo infantil, transformándose al mismo tiempo que lo hacen las estructuras cognitivas de los niños y niñas, en una evolución que Piaget describió a partir de 3 etapas o estadios. Se inicia con el estadio sensoriomotor (o a los 2 años) en que predomina el juego funcional, sigue con el estadio preoperacional (2 a los 6 años) en que predomina el juego simbólico y por último, finaliza con el estadio de las operaciones concretas (a partir de los 5-6 años) en que predomina el juego reglado. A partir del año de vida, de forma paralela y en consonancia al juego predominante en cada una de las etapas o estadios anteriores, se desarrolla el juego de construcción. A continuación, vemos los cuatro tipos de juego con detalle:

Juego funcional

Propio del estadio sensoriomotor, el juego funcional, motriz o físico tiene lugar durante los dos primeros años de vida. Durante este período, el niño o niña centra su atención en la exploración y la repetición de acciones motoras o sensoriales, sobre su propio cuerpo primero y sobre los objetos y otras personas después, por el placer de obtener un resultado inmediato a través de estas. El juego funcional favorece el desarrollo tanto a nivell físico como sensorial, mejora el control motor y la coordinación óculo-manual, permite al niño o niña iniciar la comprensión del mundo que le rodea y estimula la interacción con las personas que le rodean. Se puede llevar a cabo con o sin objetos y algunos ejemplos de este tipo de juego son: las acciones que el pequeño realiza con el propio cuerpo como gatear o andar, las acciones sensoriales como morder, lamer, lanzar o agitar un objeto y las acciones de interacción social como sonreír, tocar, imitar o esconderse del otro.

Juego simbólico

Propio del estadio preoperacional, el juego simbólico, imaginativo o de ficción es el juego por excelencia y marca el inicio de la capacidad de representación, especialmente importante, también, en el lenguaje y el dibujo. Se observa de los 2 a los 6-7 años aproximadamente y consiste en la simulación de objetos, personajes, acciones o situaciones que van más allá del aquí y ahora, del momento presente. En edades más tempranas, se observa una etapa de juego pre-simbólico con dos niveles de complejidad: un primer nivel en que el niño/a comienza a identificar el significado funcional de los objetos de la vida diaria (ej: bebe de un vaso vacío) y un segundo nivel en que ya realiza acciones simbólicas sobre el propio cuerpo (ej: hace ver que duerme). Poco a poco, va evolucionando des de la realización de acciones simples y asociadas a objetos del contexto real y más conocido, hasta un juego de ficción cada vez más complejo, en que ya es capaz de hacer una sustitución plena de los objetos, añadir más personajes y organizar diferentes secuencias de acciones. Este tipo de juego favorece el pensamiento simbólico, inicia al pequeño en la negociación de normas y reglas (decidir a qué jugar, repartir qué papel hará cada uno...) y permite experimentar con aquello que es real y aquello que no lo es, así como también con los sentimientos y emociones (lo cual le ayudará a ser más sensible al impacto que tienen sus acciones sobre los demás).

Juego reglado

Propio del estadio de las operaciones concretas, el juego reglado (también conocido como juego de normas o reglas) requiere la comprensión y seguimiento de una serie de normas o reglas, capacidad de inhibición (para evitar determinadas acciones que están prohibidas) y capacidad de interacción cooperativa. Si bien durante el desarrollo del juego simbólico el niño/a se inicia en la negociación de normas y reglas, no es hasta este momento en que la capacidad de comprenderlas y seguirlas se desarrolla en toda su complejidad. Inicialmente, el pequeño juega sin tener en cuenta a los demás y no siempre sigue las normas o reglas del luego. A medida que crece, va siendo cada vez más capaz de organizarse con el resto de participantes para conseguir un objetivo común como equipo, en juegos colectivos como: el escondite, los juegos de mesa o los juegos de cartas, entre otros. El juego reglado fomenta el aprendizaje de diferentes tipos de conocimientos y habilidades en función de la temática, favorece el desarrollo del lenguaje y comunicación, la memoria, la atención, el razonamiento y la capacidad de reflexión y estimula la socialización y el respeto hacia el resto.

Juego de construcción

El juego de construcción (también llamado juego exploratorio o de manipulación) se desarrolla a partir del año de vida y de forma paralela a los tres tipos de juego anteriores (juego funcional, simbólico y reglado). Implica habilidades para explorar el entorno, manipular objetos y resolver problemas y por tanto, su complejidad evoluciona según las habilidades que se desarrollan con los otros tipos de juegos (las habilidades motrices del juego funcional, la capacidad de representación del juego simbólico...). Así, inicialmente los niños y niñas juegan a apilar o encajar objetos centrándose únicamente en la acción en si misma. Más adelante, la construcción comienza a realizarse para elaborar una forma simbólica, por ejemplo: encaja piezas para construir una casa. Finalmente, el juego de construcción acaba siendo un medio que facilita el aprendizaje de otras habilidades y competencias intelectuales. Este tipo de juego favorece el desarrollo de la coordinación óculo-manual, mejora la motricidad fina, aumenta la capacidad de atención y concentración, facilita la comprensión y razonamiento espacial y desarrolla las capacidades de análisis y de síntesis. Algunos ejemplos son los juegos de cubos o bloques para apilar, los puzles o rompecabezas y los juegos de montaje y construcción con piezas de encaje.

Cuando aparece una nueva forma de juego, a medida que el pequeño crece y desarrolla nuevas capacidades, las anteriores no desaparecen sino que el juego avanza y se perfecciona, haciéndose cada vez más rico y complejo. La secuencia de adquisición de los diferentes tipos de juego es constante y se produce con el mismo orden en todos los niños y niñas, si bien la edad de inicio y transición hacia el siguiente puede variar cuando se presenta alguna alteración o trastorno del desarrollo. Así mismo, la forma en que cada pequeño supera las diferentes etapas evolutivas del juego depende de factores como (1) la herencia genética o la maducación en el crecimiento de cada niño o niña, (2) su experiencia y acción sobre los objetos y sobre el entorno o (3) la acción educativa de las personas que le rodean, entre otros. En próximo artículos, veremos cuál es el papel del adulto en el juego infantil y cómo estimularlo.

Referencias bibliográficas

 

© Fotografía: Marta Villacampa (Lens and Sensibility)