La familia como contexto de desarrollo


La familia tiene un papel clave en el desarrollo infantil y es, no sólo el entorno más importante, sino también el más deseable para su crianza y educación. El contexto familiar actua como nexo de unión entre el niño y la sociedad, es el espacio por excelencia para el crecimiento, vivencia de las primeras experiencias y aprendizaje de valores y aporta las condiciones necesarias para el desarrollo a nivel personal, social e intelectual.

La familia es un sistema dinámico que se basa en las relaciones que se establecen entre sus miembros, pero que, al mismo tiempo, recibe influencia de los contextos, momentos históricos y procesos sociales y culturales de cambio del entorno donde se encuentra. Según el modelo ecológico (Bronfenbrenner, 1979), el sistema familiar está en estrecha relación con otros sistemas como la familia extensa, el colegio, los amigos y compañeros de trabajo, la comunidad, los servicios y redes de apoyo social... así como también las creencias y valores de la sociedad y todo lo que se transmite a través de los medios de comunicación.

Durante los últimos años, y de forma más marcada en Occidente, se ha producido un gran cambio en el concepto de familia y actualmente, se contempla un amplio abanico de tipologías o modelos familiares, lo que nos ha llevado a abandonar la idea de familia tradicional (un hombre, una mujer y sus hijos biológicos). Esta evolución ha tenido lugar de forma progresiva, como resultado de una serie de transformaciones sociales e históricas que han dado lugar a modificaciones no sólo en el concepto de familia, sino también en la visión del papel que tiene el sistema familiar en el desarrollo de los niños y niñas.

A pesar de los cambios, sin embargo, la familia sigue siendo uno de los contextos primarios de aprendizaje, junto con la escuela y la comunidad. Tiene muchas y muy importantes funciones en el desarrollo cognitivo, emocional y socio-afectivo de los más pequeños y es, sin lugar a dudas, el contexto más importante durante los primeros años de vida. Algunas funciones de la familia respecto a los niños se pueden resumir en estos puntos: (1) asegurar la supervivencia y el crecimiento sano del niño o niña, (2) proporcionar el clima de afecto y apoyo emocional necesario para un buen desarrollo psicológico, (3) ofrecer estimulación para que sea capaz de relacionarse de forma adecuada con el entorno físico y social y (4) tomar decisiones sobre cuáles y cómo serán los contextos que influirán en su educación y socialización (entre ellos, la escuela).

Así mismo, hay tres dimensiones del contexto familiar que influyen en el desarrollo infantil. En primer lugar, encontramos las ideas que los padres tienen sobre cómo deben ser el desarrollo y educación de sus hijos. Estas concepciones determinarán la organización de los espacios, actividades y oportunidades de aprendizaje que se ofrecerán al pequeño, así como también las relaciones que se establecerán entre los diferentes miembros de la familia. En segundo lugar, el estilo de las relaciones afectivas, los modelos de conducta y socialización y el vínculo afectivo familiar. Un vínculo seguro dará al niño o niña la confianza necesaria para hacer frente a separaciones breves respecto a las figuras de vínculo, explorar el entorno de forma autónoma y así, adquirir nuevos conocimientos. Finalmente, dos elementos del contexto familiar muy relacionados con el papel educativo de la familia: por un lado, la organización de los escenarios educativos cotidianos (actividades, espacios, objectos y estímulos) donde se encuentra el niño o niña y por otro lado, la interacción educativa familiar, que hace referencia a las acciones de relación, habla y participación en actividades conjuntas, situaciones de interacción entre adulto y niño en que se promueve el desarrollo cognitivo y lingüístico.

La familia es un contexto de desarrollo muy importante no sólo para los niños, sino también para los adultos que viven en ella. Su funcionamiento se basa en las diferentes relaciones interpersonales que se establecen y cada vez que uno de los miembros o las relaciones entre ellos cambian, el sistema familiar también se modifica. Hacer de padres es una tarea evolutiva y por ello, implica la capacidad de irse adaptando a las diferentes necesidades del niño o niña en cada momento durante su crecimiento y maduración, pero también a los momentos de transición y crisis que cada una de estas situaciones pueda provocar. Hacer de padres es una tarea que depende de múltiples factores, que se desarrolla en diferentes escenarios y contextos y que depende del estilo de crianza que han vivido los progenitores, pero también de los modelos de crianza del entorno donde la familia se encuentra. Es, en definitiva, una tarea compleja que requiere, en mayor o menor medida, de aliados, ayudas y apoyos para desarrollarse.

Referencias bibliográficas

  • Bronfenbrenner, U. (1987). La ecología del desarrollo humano. Barcelona: Editorial Paidós.
  • Giné, C. (1998). Repensar l'atenció primerenca. Aportacions des d'una perspectiva ecològica del desenvolupament. Revista de l'Associació Catalana d'Atenció Precoç, nº11 i 12.
  • Muñoz, A. (2005). La familia como contexto de desarrollo infantil. Dimensiones de análisis relevantes para la intervención educativa y social. Revista Portuaria Vol. V nº2 [147-163], ISSN 1578-0236. Universidad de Huelva.

 

© Fotografía: Marta Villacampa (Lens and Sensibility)